Vehicle of Ascension, la geometría del alma. Entrevista con Pete Drungle.

Por Oscar Adad

Música que va más allá de los estilos y los sonidos. Vaya, no es algo tan común en estos días. Sobre todo si tomamos en cuenta que los géneros estandarizados son los que predominan al encender la radio. Incluso a algunos les podría parecer algo fuera del lugar. Una locura, pues. Si la vida puede ser tan fácil con la música genérica ¿por qué ocuparse en buscar música creativa? Bueno, el ensamble audiovisual Vehicle of Ascension conformado por el reconocido pianista Peter Drungle (Ornette Coleman, Yoko Ono); el saxofonista Jay Rodríguez (Groove Collective); el batería Victor Jones (Stan Getz); y el diseñador sonoro Maxim Bogdanov (Moby, Philip Glass), le plantea ese cuestionamiento al público a través de imágenes intervenidas en tiempo real que dialogan con sonidos que en ocasiones surgen de la música clásica, transitan por la electrónica experimental y se reflejan en la tradición americana del blues.

Peter Drungle / Foto: Sitio Oficial

Peter Drungle / Foto: Sitio Oficial

Así es, en la quinta sesión del ciclo Alterna Jazz, música sin categorías, llevado a cabo mes a mes en el Centro Cultural Roberto Cantoral, y programado por la promotora Sara Valenzuela, se presenta el próximo 13 de diciembre este atractivo ensamble interdisciplinario que en palabras de su pianista y fundador, Pete Drungle: “busca mostrar que un lenguaje sonoro puede basarse en algo más que en un estilo de música preexistente o un cliché. Por ello, nuestra música puede dirigirse a lugares donde el jazz suele dirigirse y hacer lo que el jazz suele hacer, pero sin ser formalmente jazz”.

El proyecto ha tenido diversas mutaciones desde que vio la luz a principios de año hasta llegar a la formación con la que actualmente se presenta, la cual salta a la vista por su carácter multicultural: por un lado, el saxofonista Jay Rodríguez es originario de Barranquilla, Colombia, pero criado en NY; el batería Víctor Jones,  músico afroaomericano que se inscribe dentro de la tradición del blues y el jazz; y finalmente el pianista Peter Drungle, proveniente de la música clásica. “Vehicle of Ascension es una fraternidad entre el sonido, la música y el espíritu -señala Drungle-. Encontramos una gran fuerza al explorar diversos aspectos creativos de nosotros mismos y usamos la música para ello”.

Peter Drungle / Foto: Sitio Oficial

Peter Drungle / Foto: Sitio Oficial

Aunque cada uno de los integrantes de Vehicle of Ascension está empapado de música clásica, electrónica, músicas del mundo y la tradición del jazz, el sonido del ensamble sobrepasa cualquier formalismo y categorización. Pete Drungle lo tiene muy claro: “Nuestro concepto es crear nueva música, interesante y libre de clichés. Y al mismo tiempo, tratar temas que encarnen sentimientos universales. O si lo quieres ver de una forma más poética, nuestro objetivo es trasladar la geometría del alma a mandalas de sonido”.

Asimismo, el pianista tiene una visión muy crítica de los estilos y las etiquetas. Y no es casualidad. Pete lo mismo trabaja de manera interdisciplinaria con pintores, coreógrafos y científicos, que en el campo de la música, como con el legendario compositor Ornette Coleman; montando conciertos de Brahms, o bien, yéndose al extremo al presentar piezas de música improvisada a piano solo de 24 horas de duración. “Como compositores e improvisadores crecimos cansados de imitar una imitación que, a su vez, ha sido imitada demasiadas veces en la historia. Algunos de nosotros estamos en la búsqueda por llevar a las audiencias fuera de las limitantes del que llamaría ‘Jazz Caricatura’”.

Sí, Pete y su Vehicle of Ascension parecen no tener límites. El ensamble se complementa con visuales que son intervenidos en tiempo real y que narran la convulsa situación del mundo en el que vivimos. “Mucha de la inspiración musical ha surgido de las matemáticas, la numerología, la biología, la física y todo lo que sucede en la naturaleza. Ahí tienes a los compositores espectralistas o a Béla Bártok y su trabajo con el Golden Ratio. Por ello nuestro interés en la interdisciplina. El punto es que un lenguaje musical puede estar basado en algo más que en un estilo preestablecido o un cliché”, finaliza.

Vehicle of Ascension se presente el jueves 13 de diciembre en el Ciclo Alterna Jazz, música sin categorías, en el Centro Cultural Roberto Cantoral. Boletos en taquillas.

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Richard Bona, sin miedo a las diferencias*

Por Oscar Adad

31 de julio. Lunario del Auditorio Nacional. 18:00 horas

La prueba de sonido no marcha bien. Problemas en el equipo técnico de Richard Bona hacen que el camerunés se moleste cada vez más. Indicaciones al ingeniero de audio y cambio de equipo en repetidas ocasiones sin éxito alguno, ponen en jaque el segundo concierto de la banda en tarima mexicana dentro del ciclo NY@MX.

Finalmente, y con la terquedad de la falla técnica, Bona da por terminada la prueba y con voz incómoda se dirige a sus músicos: “ya me las arreglaré en el concierto”.

Parece ser el peor momento para concretar la entrevista pactada para esa tarde, y el jefe de prensa corrobora la sospecha. Así las cosas, tengo que esperar al final del concierto para charlar con el bajista.

Foto: Akwa Betote

22:15 horas

El Lunario luce abarrotado. Mi asiento se encuentra en el último rincón de la parte trasera del recinto, casi junto a la salida de emergencia, lo cual, en vez de molestarme, me tranquiliza. No así a una conductora de televisión quien, al percatarse que su asiento se localiza en la misma zona, decide infructuosamente buscar acomodo en otro sitio olvidándose de que los demás lugares han sido pagados de antemano. Tiene que volver. Las luces se apagan y automáticamente la mecha que hará detonar la música se enciende.

El Richard Bona Group sube al escenario; sus integrantes toman los instrumentos y la música se abre brecha hacia los oídos de los presentes para cumplir una vez más su cometido. Desde las primeras notas se percibe un cambio de actitud radical por parte de los músicos con respecto a la prueba de sonido que tuvo lugar horas antes. Pareciera que los problemas técnicos dentro del escenario se diluyen ante la contundencia de la música de la banda y, con la entrega del público desde el inicio, el Richard Bona Group se sitúa rápidamente en la cresta de la ola.

El camerunés aprovecha al máximo sus dotes como instrumentista y compositor, no en vano es uno de los bajistas más solicitados del mundo. Por si fuera poco, está apoyado por una banda que, más allá de tener un altísimo nivel técnico, permite entrar en juego a un factor fundamental para el desarrollo de la música: la multiculturalidad. El Richard Bona Group es una especie de comunidad mundial donde los integrantes provienen de diferentes partes de la tierra, y en la que crean una paleta de colores sonoros con gran diversidad de matices.

Después de casi dos horas de concierto donde se desplegaron temas de la discografía de Richard Bona, juegos con el público, muestras de la capacidad técnica y creativa de sus músicos, así como un pequeño tributo a Jaco Pastorius y Joe Zawinul al tocar Liberty City y Birdland, respectivamente, se da por finalizado el show. La banda abandona el escenario entre aplausos y gritos del público que empieza a hacer una larga fila para obtener un autógrafo del también bajista del Pat Meteheny Group. Es momento de preparar la grabadora.

01:10 horas

La fila parece no tener fin, y lo que me temía…el jefe de prensa me informa que la entrevista tendrá que llevarse a cabo al día siguiente. Me presenta con el bajista, pactamos la hora y Bona se despide de un servidor con un una petición: “¡llévame unos tacos!”

1 de agosto. 12:00 horas. Lobby del hotel

Bona es, ante todo, puntual. Marco a su habitación y, en tono tranquilo y pausado, me dice que bajará enseguida. Así lo hace. El camerunés es alto, aproximadamente 1.80; sus trenzas acarician levemente sus hombros. Me recibe con una franca sonrisa, un fuerte apretón de manos y me invita a tomar asiento. Lleva una camisa blanca tradicional la cual despierta mi curiosidad. Richard me descubre, y me dice que se hizo de ella en Perú durante la gira. La grabadora ya está encendida así que la charla continúa su flujo natural.

¿Cómo fue que te hiciste músico?

Nací rodeado de músicos: mis tíos, mi madre, mi abuelo, fue fácil estar en ello, así que no me hice músico, nací músico.

Además no necesitaste ir a la escuela de música…

No creo en enseñar música a la gente en las escuelas. Tienes que ser un músico primero. Es como enviar a los niños a las escuelas de fútbol o cosas por el estilo. Si no tienes los fundamentos, las bases, lo cual es un don natural, nunca vas a convertirte en un buen músico.

Eres un caso especial porque además de no ir a la escuela de música, construías tus propios instrumentos cuando eras niño…

Es otra de las cosas naturales cuando eres un ser humano. Por ejemplo: cuando tienes hambre, comes. Y cuando naces en un lugar donde no hay tiendas de música y quieres tocar debes construir tus propios instrumentos. Tienes que ser creativo y hacer las cosas por tí mismo. Fue así que me fabriqué mis propias percusiones, guitarras, flautas, cualquier instrumento, no todos sonaban bien pero…(risas).

Al parecer eras un niño bastante inquieto… Si, (ríe) era un niño muy curioso en general. Además me sentía atraído por música en la que no estaba involucrado, música fuera de mi mundo.

Curiosamente gran cantidad de músicos sólo se interesan en la música en la que están involucrados…

¿Sabes? Mi concepción es no tener miedo a las diferencias ya que aprendo más de ellas. Por ejemplo: con mi abuelo, comíamos la misma comida, hablábamos el mismo idioma, tocábamos la misma música, dormíamos a la misma hora y llegó el punto en que aprendí todo con él. Pero si alguien que vive en Japón me enseña, aprendo más de ello ya que son otras ideas y formas de ver la vida, y la música es una forma  de vida.

Eres un músico que toca con gente de varios estilos ¿hay alguna razón especial para ello?

Porque me da inspiración. No me gusta tocar la misma música por mucho tiempo, ni siquiera mi propia música. Me gusta tocar otras cosas y es lo que me da más inspiración. Odio estar siempre en el mismo lugar. El día que sienta que estoy en el mismo lugar ese día será cuando deje de tocar música.

Sin embargo, no deja de sorprender tu flexibilidad en situaciones musicales específicas…

Aplico la música al contexto; ponme a improvisar con alguien y lo hago, a tocar groove y lo hago también. O en el caso de los cantantes como Bobby McFerrin con quien toqué hace un par de meses. Hicimos un dueto donde no toqué el bajo sino que hice trabajo vocal. Fue algo más cercano a la poesía; no fueron solo canciones ya que no se trata tan sólo de notas, sino de tomarlas y hacerlas sonar en la poesía.

En términos de improvisación y técnica ¿cómo trabajas?

Baso mi improvisación en mayor medida en el tiempo, en el momento, y a partir de ahí ser espontáneo, pero no es sólo algo que toco. He trabajado por muchos años mi técnica y la he desarrollado para poder hacer sonar mi bajo como lo que sea, escuchar un sonido y hacerlo con el instrumento. Toco el bajo no sólo para tocar el bajo, toco el bajo para crear sonido.

En ese sentido, ¿qué tipo de músicos buscas para tus proyectos?

Busco músicos que tengan conocimientos de jazz pero que no sólo toquen jazz, sino también músicas diferentes. Que no toquen jazz de forma sistemática, que sean capaces de saltar de un género a otro, es el tipo de músicos que busco para mis bandas.

Para finalizar ¿cuál es la importancia del contenido espiritual en tu música?

La música es espiritual, no puedes hacer música sin tener en cuenta el lado espiritual. ¿Qué es el espíritu? Es algo que no podemos ver, no lo podemos tocar pero si lo podemos sentir, y eso es lo más hermoso. Y en la música es lo mismo, ¿acaso alguien puede decir de qué color es la música? O ¿qué forma tiene? La música es algo que escuchas y sientes. La misma música que escuchas puede hacer ver a alguien el cielo, a otra persona el mar. Es como el espíritu: conecta a la gente con algo.

*Entrevista publicada en la revista Music:Life en diciembre de 2008