FAS Trío. Chimeco*.

FAS Trío. Chimeco. Discos Intolerancia. 2011*

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Remi Álvarez / Foto: Marco A. Fierro

Hablar de free jazz  en México es hablar de un terreno inhóspito. Una especie de ciudad perdida en medio de calles sin nombre,  asfalto a medio terminar y sin alumbrado público. Un gueto, para acabar pronto. Ahí es donde un puñado de músicos se ha establecido por decisión propia a sabiendas de que, si no se tienen las suficientes agallas, se puede perecer fácilmente víctima de la indiferencia.

Sin embargo, esta estirpe de músicos es correosa. No se amedrenta.  Desde la periferia enciende la llama de ese tipo de jazz donde prevalecen la improvisación y las diferencias. Esa clase de jazz en la que la libertad es una búsqueda incesante. Y es precisamente ahí, en la marginalidad del free, donde el saxofonista Remi Álvarez ha soplado cerca de veinte años.

Con distintos acercamientos al free jazz y a la música de improvisación, Remi Álvarez es uno de los pocos músicos que, a diferencia de la gran mayoría de los jazzistas en nuestro país, dedican el 100% de su tiempo a la música creativa. De ahí que sus proyectos sean consistentes y cada disco firmado bajo su nombre demande una escucha atenta.

Después de grabar múltiples álbumes con distintas formaciones y músicos como Cráneo de Jade, Mark Dresser, Pere Soto, y compartir escenario con artistas de la importancia de William Parker, Hamid Drake y Joe Morris, en 2011 Remi edita Chimeco, su trabajo con FAS Trío.

Conformado por Jorge Fernández, en batería; David Sánchez, en contrabajo; y Remi Álvarez en saxofones, Chimeco es el disco que cristaliza el trabajo de casi cinco años con este ensamble. Ocho composiciones-improvisaciones conforman el álbum donde la terna explora las posibilidades del free jazz más ligado a la vena norteamericana. Sin embargo, dentro del mismo, y de acuerdo a la naturaleza del estilo, pueden escucharse muy diversas sonoridades.

El disco presenta cortes como “Mirando a Oriente” tema lento e introductorio que recuerda a todos aquellos músicos afroamericanos que buscaban en el Islam respuestas a sus orígenes; “Black Energy”, tributo más que elocuente del ensamble al poderío negro, es una salvaje improvisación donde la terna se enfrasca en un diálogo visceral y aguerrido. Por su parte, “Chimeco”, pieza que da nombre al disco, y cuyas características son las melodías juguetonas por parte de Álvarez, es un homenaje al saxofonista y a quien es considerado (con sus matices históricos, claro está) el iniciador del free jazz: Ornette Coleman.

El trío abre aún más la baraja y pone sobre la mesa otras cartas que llaman la atención del oído. “Macuilxochtl”, una bella balada improvisada donde el fantasma de Ornette reaparece para recordarnos que la belleza es una cosa extraña; “Laudes”, obscuro tema donde batería y contrabajo emprenden una inmersión tímbrica y a la crudeza del sonido acompañados por las fantasmales improvisaciones del saxofón. Finalmente aparece “Supercluster”, corte que sirve de escape a las inquietudes bop del trío y el cual cierra de gran forma el disco.

Definitivamente Chimeco es oxígeno puro. Sus ocho piezas no tienen desperdicio. Un obra que confirma, desde la periferia, lo correoso y creativo del free jazz en nuestro país. Altamente recomendable. Cómo no.

– Oscar Adad

*Texto publicado originalmente en Afterpop.tv

Voodoo Noise Podcast 5. Juan López Moctezuma Cap. 4 Final

La Mansión de la Locura. Dir. Juan López Moctezuma

Última entrega de la serie dedicada a Juan López Moctezuma. En este capítulo todo lo concerniente a su espectáculo Jazz Vampiro en los años 90. Entrevistas con Uili Damage (Esquizitos) y los músicos participantes en Jazz Vampiro. Los últimos años de Juan López Moctezuma en los que ya era patente su enfermedad mental.

Si tienes problemas con Soundcloud da click aquí: http://www.mixcloud.com/VoodooNoise/juan-lopez-moctezuma-cap-4-final/

Producción y Conducción: Oscar Adad
Realización: Manuel Venegas “El Borla”
Edición: Liliana Ávila y Alex López
Guión: Renata Gutiérrez, Guillermo Márquez y Jorge Sequeiros
Agradecimientos: Radio UNAM, Roberto Aymes, Lalo Casares, Manolo Santillán y Gabriel González

*Reportaje transmitido en el programa Voodoo Jazz de Ibero 90.9 en 2008.

Voodoo Noise Podcast 4. Juan López Moctezuma Cap. 3

Escena de La Mansión de la Locura. Dir. Juan López Moctezuma
Escena de La Mansión de la Locura. Dir. Juan López Moctezuma

Tercer capítulo de la serie sobre Juan López Moctezuma. En esta entrega, el “secuestro” de JLM por parte de dos de sus fans del hospital psiquiátrico, entrevistas de archivo con JLM en torno a su película La Mansión de la Locura y audios de sus largometrajes y programas de radio.

Si tienes problemas con Soundcloud da click aquí: http://www.mixcloud.com/VoodooNoise/juan-lopez-moctezuma-cap-3/

Producción y Conducción: Oscar Adad
Realización: Manuel Venegas “El Borla”
Edición: Liliana Ávila y Alex López
Guión: Renata Gutiérrez, Guillermo Márquez y Jorge Sequeiros
Agradecimientos: Radio UNAM, Roberto Aymes, Lalo Casares, Manolo Santillán y Gabriel González

*Reportaje transmitido en el programa Voodoo Jazz de Ibero 90.9 en 2008.

Voodoo Noise Podcast 3. Juan López Moctezuma Cap. 2

Escena de Alucarda, la hija de las tinieblas. Dir. Juan López Moctezuma

Aquí el capítulo 2 de la serie sobre Juan López Moctezuma. En esta entrega, la historia del programa Panorama del Jazz; el inicio de la enfermedad mental de JLM, y el primer encuentro de dos de sus fans con él en el hospital psiquiátrico. Además se pueden escuchar audios de sus programas de radio, películas y del espectáculo Jazz Vampiro (jazz y narraciones de JLM)

Si tienes problemas con el reproductor de soundcloud da click aquí: http://www.mixcloud.com/VoodooNoise/juan-lopez-moctezuma-cap-2/

Producción y Conducción: Oscar Adad

Realización: Manuel Venegas “El Borla”

Guión: Renata Gutiérrez, Guillermo Márquez y Jorge Sequeiros

Edición: Liliana Ávila

Agradecimientos: Radio UNAM, Roberto Aymes, Lalo Casares, Manolo Santillán y Gabriel González.

*Reportaje transmitido en el programa Voodoo Jazz de Ibero 90.9 en 2008.

Richard Bona, sin miedo a las diferencias*

Por Oscar Adad

31 de julio. Lunario del Auditorio Nacional. 18:00 horas

La prueba de sonido no marcha bien. Problemas en el equipo técnico de Richard Bona hacen que el camerunés se moleste cada vez más. Indicaciones al ingeniero de audio y cambio de equipo en repetidas ocasiones sin éxito alguno, ponen en jaque el segundo concierto de la banda en tarima mexicana dentro del ciclo NY@MX.

Finalmente, y con la terquedad de la falla técnica, Bona da por terminada la prueba y con voz incómoda se dirige a sus músicos: “ya me las arreglaré en el concierto”.

Parece ser el peor momento para concretar la entrevista pactada para esa tarde, y el jefe de prensa corrobora la sospecha. Así las cosas, tengo que esperar al final del concierto para charlar con el bajista.

Foto: Akwa Betote

22:15 horas

El Lunario luce abarrotado. Mi asiento se encuentra en el último rincón de la parte trasera del recinto, casi junto a la salida de emergencia, lo cual, en vez de molestarme, me tranquiliza. No así a una conductora de televisión quien, al percatarse que su asiento se localiza en la misma zona, decide infructuosamente buscar acomodo en otro sitio olvidándose de que los demás lugares han sido pagados de antemano. Tiene que volver. Las luces se apagan y automáticamente la mecha que hará detonar la música se enciende.

El Richard Bona Group sube al escenario; sus integrantes toman los instrumentos y la música se abre brecha hacia los oídos de los presentes para cumplir una vez más su cometido. Desde las primeras notas se percibe un cambio de actitud radical por parte de los músicos con respecto a la prueba de sonido que tuvo lugar horas antes. Pareciera que los problemas técnicos dentro del escenario se diluyen ante la contundencia de la música de la banda y, con la entrega del público desde el inicio, el Richard Bona Group se sitúa rápidamente en la cresta de la ola.

El camerunés aprovecha al máximo sus dotes como instrumentista y compositor, no en vano es uno de los bajistas más solicitados del mundo. Por si fuera poco, está apoyado por una banda que, más allá de tener un altísimo nivel técnico, permite entrar en juego a un factor fundamental para el desarrollo de la música: la multiculturalidad. El Richard Bona Group es una especie de comunidad mundial donde los integrantes provienen de diferentes partes de la tierra, y en la que crean una paleta de colores sonoros con gran diversidad de matices.

Después de casi dos horas de concierto donde se desplegaron temas de la discografía de Richard Bona, juegos con el público, muestras de la capacidad técnica y creativa de sus músicos, así como un pequeño tributo a Jaco Pastorius y Joe Zawinul al tocar Liberty City y Birdland, respectivamente, se da por finalizado el show. La banda abandona el escenario entre aplausos y gritos del público que empieza a hacer una larga fila para obtener un autógrafo del también bajista del Pat Meteheny Group. Es momento de preparar la grabadora.

Foto: http://www.themusicnetwork.com

01:10 horas

La fila parece no tener fin, y lo que me temía…el jefe de prensa me informa que la entrevista tendrá que llevarse a cabo al día siguiente. Me presenta con el bajista, pactamos la hora y Bona se despide de un servidor con un una petición: “¡llévame unos tacos!”

1 de agosto. 12:00 horas. Lobby del hotel

Bona es, ante todo, puntual. Marco a su habitación y, en tono tranquilo y pausado, me dice que bajará enseguida. Así lo hace. El camerunés es alto, aproximadamente 1.80; sus trenzas acarician levemente sus hombros. Me recibe con una franca sonrisa, un fuerte apretón de manos y me invita a tomar asiento. Lleva una camisa blanca tradicional la cual despierta mi curiosidad. Richard me descubre, y me dice que se hizo de ella en Perú durante la gira. La grabadora ya está encendida así que la charla continúa su flujo natural.

¿Cómo fue que te hiciste músico?

Nací rodeado de músicos: mis tíos, mi madre, mi abuelo, fue fácil estar en ello, así que no me hice músico, nací músico.

Además no necesitaste ir a la escuela de música…

No creo en enseñar música a la gente en las escuelas. Tienes que ser un músico primero. Es como enviar a los niños a las escuelas de fútbol o cosas por el estilo. Si no tienes los fundamentos, las bases, lo cual es un don natural, nunca vas a convertirte en un buen músico.

Eres un caso especial porque además de no ir a la escuela de música, construías tus propios instrumentos cuando eras niño…

Es otra de las cosas naturales cuando eres un ser humano. Por ejemplo: cuando tienes hambre, comes. Y cuando naces en un lugar donde no hay tiendas de música y quieres tocar debes construir tus propios instrumentos. Tienes que ser creativo y hacer las cosas por tí mismo. Fue así que me fabriqué mis propias percusiones, guitarras, flautas, cualquier instrumento, no todos sonaban bien pero…(risas).

Al parecer eras un niño bastante inquieto… Si, (ríe) era un niño muy curioso en general. Además me sentía atraído por música en la que no estaba involucrado, música fuera de mi mundo.

Curiosamente gran cantidad de músicos sólo se interesan en la música en la que están involucrados…

¿Sabes? Mi concepción es no tener miedo a las diferencias ya que aprendo más de ellas. Por ejemplo: con mi abuelo, comíamos la misma comida, hablábamos el mismo idioma, tocábamos la misma música, dormíamos a la misma hora y llegó el punto en que aprendí todo con él. Pero si alguien que vive en Japón me enseña, aprendo más de ello ya que son otras ideas y formas de ver la vida, y la música es una forma  de vida.

Eres un músico que toca con gente de varios estilos ¿hay alguna razón especial para ello?

Porque me da inspiración. No me gusta tocar la misma música por mucho tiempo, ni siquiera mi propia música. Me gusta tocar otras cosas y es lo que me da más inspiración. Odio estar siempre en el mismo lugar. El día que sienta que estoy en el mismo lugar ese día será cuando deje de tocar música.

Sin embargo, no deja de sorprender tu flexibilidad en situaciones musicales específicas…

Aplico la música al contexto; ponme a improvisar con alguien y lo hago, a tocar groove y lo hago también. O en el caso de los cantantes como Bobby McFerrin con quien toqué hace un par de meses. Hicimos un dueto donde no toqué el bajo sino que hice trabajo vocal. Fue algo más cercano a la poesía; no fueron solo canciones ya que no se trata tan sólo de notas, sino de tomarlas y hacerlas sonar en la poesía.

Foto: http://lavitrolademarcelo.blogspot.com

En términos de improvisación y técnica ¿cómo trabajas?

Baso mi improvisación en mayor medida en el tiempo, en el momento, y a partir de ahí ser espontáneo, pero no es sólo algo que toco. He trabajado por muchos años mi técnica y la he desarrollado para poder hacer sonar mi bajo como lo que sea, escuchar un sonido y hacerlo con el instrumento. Toco el bajo no sólo para tocar el bajo, toco el bajo para crear sonido.

En ese sentido, ¿qué tipo de músicos buscas para tus proyectos?

Busco músicos que tengan conocimientos de jazz pero que no sólo toquen jazz, sino también músicas diferentes. Que no toquen jazz de forma sistemática, que sean capaces de saltar de un género a otro, es el tipo de músicos que busco para mis bandas.

Para finalizar ¿cuál es la importancia del contenido espiritual en tu música?

La música es espiritual, no puedes hacer música sin tener en cuenta el lado espiritual. ¿Qué es el espíritu? Es algo que no podemos ver, no lo podemos tocar pero si lo podemos sentir, y eso es lo más hermoso. Y en la música es lo mismo, ¿acaso alguien puede decir de qué color es la música? O ¿qué forma tiene? La música es algo que escuchas y sientes. La misma música que escuchas puede hacer ver a alguien el cielo, a otra persona el mar. Es como el espíritu: conecta a la gente con algo.

*Entrevista publicada en la revista Music:Life en diciembre de 2008

Voodoo Noise Podcast 2. Juan López Moctezuma Cap. 1

Juan López Moctezuma

Juan López Moctezuma es una de las figuras qué más atracción me provoca. Cineasta, actor, locutor, radiodifusor, periodista y, lamentablemente, un hombre atormentado por la depresión. López Moctezuma forjó una carrera como pocos. Su nombre se relaciona con películas como Fando y Lis y El Topo de Alejandro Jodorowsky, de las cuales fue productor. Director de Mary, Mary, Bloody Mary; La Mansión de la Locura; y Alucarda, cintas que se consideran de culto en el cine de horror mexicano. Además, su pasión por el jazz lo llevó a crear diversos programas radiofónicos: Panorama del Jazz y La Nave, La Llave, La Clave del Tiempo en Radio UNAM; y Jazz En La Noche, en Rock 101. Por otra parte, su brillante andar en el ámbito periodístico lo llevaría a ser director de Televisa España por un corto tiempo.

La vida de Juan López Moctezuma es fascinante. Más allá del morbo que pueda causar el hecho de haber pasado sus últimos años como paciente en diversos hospitales psiquiátricos, la historia de JLM es la de un creador revolucionario en todas las áreas en las que se desempeñó. No en vano, dos fanáticos de su trabajo lo “raptan” de uno de los hospitales en los que se encontraba para dar inicio a una amistad que derivaría en convertirlos en los custodios de toda la obra de López Moctezuma.

Este es un reportaje de investigación llevado a cabo por Voodoo Jazz con el apoyo invaluable de Ibero 90.9, Radio UNAM, Roberto Aymes, Gabriel González, Eduardo Casares y Manolo Santillán. El programa es de una hora pero se subirá en capítulos de 15 minutos. Contiene entrevistas con gente cercana a JLM y audios de archivo de programas de radio y películas del propio López Moctezuma.

Si tienes problemas con Soundcloud da click aquí: http://www.mixcloud.com/VoodooNoise/juan-lopez-moctezuma-cap-1/

Producción y Conducción: Oscar Adad

Realización: Manuel Venegas “El Borla”

Edición: Liliana Ávila y Alex López

Guión: Renata Gutiérrez, Guillermo Márquez y Jorge Sequeiros

*Reportaje transmitido en el programa Voodoo Jazz de Ibero 90.9 en 2008.

Rafael Toral, el retorno de los circuitos vivientes*

Por Oscar Adad

Basta ver al portugués Rafael Toral en acción para darse cuenta de que la música existe en cualquier resquicio posible: desde en un instrumento convencional hasta en lo más polvoso de un, en apariencia inerte,  circuito electrónico.

Rafael Toral / Foto: www.vimeo.com/rtoral
Rafael Toral / Foto: http://www.vimeo.com/rtoral

Oriundo de la ciudad de Lisboa, Rafael Toral es, en primera instancia, un guitarrista que por varios años trabajó con el instrumento apoyado en software. Sin embargo, al llegar a la cima de esta etapa creativa  con el bellísimo Violence of Discover and Calm of Acceptance (Touch, 2001), el portugués temía entrar en una zona de confort si continuaba dentro de ese sendero. Es en este punto cuando decide torcer la tuerca y generar Space Program, trabajo que el propio autor describe como “melódico pero sin notas; rítmico pero sin beat; familiar pero extraño y; meticuloso pero radicalmente libre”.

Space Program ha llevado a Toral a terrenos por demás inestables y de descubrimiento contínuo, tanto para él como para quien se acerca a este trabajo. Space Program es un cuestionamiento al origen académico que dio a luz a la música electrónica experimental. Por ello, Toral se interesa en ser un artista venido de dicha estética pero tratando de situarse en la cultura del jazz, cultura eminentemente popular…BUM.

Rafael Toral / Foto: Nuno Martins
Rafael Toral / Foto: Nuno Martins

Si, es un golpe, porque a partir de esta idea Toral aprovecha y contrapone las posibilidades de ambas tradiciones para generar un nuevo lenguaje. El portugués está convencido de que si la música electrónica hubiera surgido de la cultura popular del jazz y no de las academias y la tradición de la música clásica, los resultados serían totalmente distintos. Es precisamente por esta razón que Space Program es un proyecto por demás atractivo. De hecho, Toral plantea que la música generada por Space Program podría llamársele jazz contemporáneo si se sigue la línea evolutiva y natural del género sin contar la regresión que sufrió en la década de los 80.

Sin embargo, y más allá de situarse en un plano imaginario en la historia de la música, Rafael Toral visualiza Space Program como una contribución a la musicalidad. La música electrónica, en su mayoría,  ha puesto especial importancia a la obra terminada y a las fuentes sonoras que la generan dejando de lado al  individuo/músico como tal. Por ello, el portugués pone el acento precisamente en este tema. Para él es fundamental la intuición, la gestualidad y la fisicalidad de la música en el proceso interpretativo.

Rafael Toral / Foto: Vera Marmelo

Por lo anterior, ha intervenido y creado sus propios instrumentos electrónicos, los cuales, carecen de un vocabulario y técnica previas para tocarlos. Los instrumentos de Toral tienen un comportamiento poco predecible y aceptan parcialmente el control del intérprete. El resultado es una tensión permanente entre las decisiones musicales específicas del músico y las probabilidades de respuesta del instrumento.

De este modo, Space Program se convierte en una innovadora teoría que cuestiona y enriquece distintas culturas que, si bien tienen puntos de contacto, jamás se había generado una hibridación como la que plantea Rafael Toral. El portugués, a partir de las diferencias, encuentra puntos en común para mantener el cambio constante en la música y, sobre todo, para acercarnos como seres humanos.

*Texto basado en Space Program, editado en el disco Space (Staubgold, 2006)

Rafael Toral se presenta el sábado 19 de marzo en La Terraza del Centro Cultural España. 19:00 horas.

Evan Parker e invitados en México / 16.03.2011 @Festival Aural*

Por Oscar Adad

La década de los sesenta fue un parteaguas para el desarrollo de la música de improvisación en Europa. Si bien los músicos del viejo continente que se dedicaban al jazz básicamente “copiaban” las formas del género norteamericano, a la llegada del free jazz fue que encontraron una voz propia. Por paradójico que parezca, los músicos europeos de jazz al intentar “imitar” las salvajes y rupturistas expresiones del free jazz descubrieron, de golpe,  terreno fértil para tomar un camino con personalidad e identidad.

Por lo anterior, surgió en aquella década –sobre todo en la Gran Bretaña- una camada de músicos y proyectos que definieron gran parte de la música de improvisación de la segunda mitad del siglo XX: Spontaeous Music Ensemble, AMM, el guitarrista Derek Bailey, el batería Tony Oxley, el contrabajista Barry Guy, el saxofonista Lol Coxhill, el percusionista Paul Lytton y nuestro hombre a seguir: el saxofonista Evan Parker.

Evan Parker / Foto: Linda Nylind

Actualmente considerado como piedra angular y figura obligada dentro de la escena de la música de improvisación en el mundo, Evan Parker es de esos poquísimos artistas que han labrado su sonido de forma muy detallada, incorporando no sólo recursos tradicionales, sino también técnicas extendidas y, lo más importante, trabajando fuertemente en la relación de la idea con la técnica, es decir, la interacción de la mente con el cuerpo.

La técnica del saxofonista nacido en Bristol un 5 de abril de 1944 presenta distintos referentes. Por un lado, es muy palpable la influencia del período tardío del saxofonista John Coltrane (sobre todo en el saxofón soprano), asimismo la escucha y estudio minucioso de la música de Charlie Parker, Pharaoah Sanders, Roland Kirk y Steve Lacy, así como la polirritmia de músicas de diversas regiones de África,  han llevado a Evan Parker a construir las características que lo distinguen claramente de sus contemporáneos: la respiración circular y la falsa digitación.

Pero la música del también fudador del importante sello disquero Incus no se limita a su depurada técnica. El trabajo constante en este rubro es porque, para él, hay ocasiones en que ésta predomina sobre la idea, y viceversa. De hecho, ha declarado que su instrumento es una especie de “modelador de la imaginación”, e incluso, “limitador” de la misma. La técnica es parte fundamental de su expresión como artista, si, pero también sus capacidades de improvisador y, sobre todo, de detonador de la imaginación, es lo que hacen de este hombre un creador único. Por ello, se le ve en diversas situaciones que van del free jazz, la electrónica, la libre improvisación, hasta llegar al noise.

Evan Parker / Foto: http://www.jazzfm.com

Por otro lado, el escucha es también un pilar en la música de nuestro artista en cuestión. Sin embargo, no cualquier tipo de escucha. Parker, en primera instancia, toca consigo y para sí mismo. Si la música funciona en esos términos, funcionará para los demás. El saxofonista ha dicho que jamás caerá en la indulgencia porque lleva a la más absurda generalización sobre los seres humanos. Por ello, la apuesta es hacia la inteligencia y la imaginación de quien lo escucha, es decir, busca escuchas activos que participen directamente en el proceso y que tomen decisiones de manera independiente.

Así las cosas, lo que presenciarán esta noche es a un hombre al frente de una banda donde lo esencial es provocar la imaginación del espectador a través del sonido. Para Parker es de suma importancia mantenerla afilada y atenta a lo que sucede en el mundo. Porque es ahi, en la imaginación, donde no sólo se encuentra realmente la música del porvenir sino -como plantea el filósofo Charles Muses- la memoria del futuro.

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Evan Parker: En definitiva la música de improvisación tiene un antes y un después ante la llegada de este hombre. Parker ha desarrollado como nadie el estilo. De él se pueder hablar en términos compositivos, como improvisador, y como pensador de la música.  Sus cientos de grabaciones están documentadas en los más importantes sellos discográficos de música experimental: Leo, Emanem, ECM, Incus, Paratactile, FMP, Okka, Victo, Smalltown Superjazz, Tzadik, Cleen Feed, entre otros.

Chris Corsano: Sin duda uno de los baterías jóvenes más sobresalientes en la actualidad. Corsano es poseedor de un sólido estilo que lo ha llevado no sólo a destacar dentro de la escena de la improvisación, el free jazz y el rock extremo, sino también en el terreno del pop experimental siendo batería de planta de la cantante Björk. Y es que Corsano es un baterista poco común, su estilo tiene más que ver con la melodía que con el ritmo, además de contar con un sinfín de recursos sonoros que hacen de su set de percusión un colorido generador de sonidos.

John Russell: Originario de Inglaterra, Russell es de la camada de improvisadores surgidos en la década de los sesenta en la Gran Bretaña. Aunque es el que ha tenido menos impacto mediático, Russell es un guitarrista que conoce a la perfección los senderos de la improvisación, estilo donde se siente más cómodo porque  puede desarrollar de igual manera su capacidad intelectual e intuitiva. A Russell se le puede escuchar tanto en grabaciones como líder, así como en asociaciones con músicos del talante de John Butcher, Roger Turner y Phil Minton, entre los más destacados.

John Edwards: Es uno de los contrabajistas más activos dentro de la escena de improvisación londinense. Edwards es un artista que ofrece entre 150 y 200 conciertos al año con diferentes agrupaciones. Actualmente forma parte de varios proyectos con el saxofonista Evan Parker y la lista de sellos discográficos donde aparece su nombre es amplia y de gran reputación: FMP, Emanem, GROB, Bo´Weavil, Cleen Feed y Tzadik, entre muchos otros.

*Programa de mano realizado para el concierto del 16 de marzo de 2011 en el Teatro de la Ciudad dentro del Festival Aural

Remi Álvarez / Mark Dresser @Festival Aural 16/03/2011*

Por Oscar Adad

“Structured or free?” fue la pregunta lanzada por el contrabajista Mark Dresser (Los Ángeles, CA. 1952) al saxofonista Remi Álvarez segundos antes de iniciar la grabación que documentaría el primer encuentro de estos dos músicos, y que se vería reflejado en el disco Soul to Soul (Discos Intolerancia) grabado en noviembre de 2008.

La respuesta no se dejó esperar: “free”, respondió tranquilamente el saxofonista originario de la Ciudad de México. A partir de ese momento las cosas estaban claras y la sesión estaría marcada por el estilo que ambos músicos disfrutan, desarrollan y retroalimentan constantemente: la libre improvisación.

La historia de este encuentro tiene sus antecedentes en 2004 cuando Remi Álvarez viaja a la ciudad de Vancouver, Canadá, y conoce de forma personal al contrabajista. Años después, Álvarez invita a Dresser y al pianista Denman Maroney a formar parte de la programación del lamentablemente extinto Festival de Jazz de Tlalpan, en 2008. Y es precisamente ahí cuando se da la oportunidad de compartir ideas, ahora sí, en una sala de grabación.

El choque de ambos artistas es muy llamativo. Por un lado, la carrera de Mark Dresser es impecable e implacable. Es un contrabajista que lleva al instrumento a descubrir nuevas posibilidades cada vez que pasa por sus manos. Dresser es un músico que trabaja en todos los resquicios de la composición e improvisación. Además, su interés en la interdisciplina y las nuevas tecnologías lo convierte en un artista fuera de serie.

Mark Dresser

Por su parte, Remi Álvarez es de los contados músicos de la escena local que realmente dedican el 100% de su tiempo al estudio y desarrollo de la música creativa. Remi, sin duda, es de los pilares de la música de improvisación y el free jazz en nuestro país. No en vano, además de sus propios proyectos, ya ha tenido los tamaños para tocar con creadores del calibre de William Parker, Cooper Moore, Joe Morris y Hamid Drake, entre otros.

Es la segunda vez que estos artistas se ven las caras. Sin embargo, es la primera que se presentan en público, y es cuando las cosas cambian. En la grabación, el tiempo generalmente juega a favor y las decisiones posteriores son parte esencial. En vivo, el tiempo es un factor determinante en el rumbo que tomará el sonido desde su inicio y las decisiones posteriores se trasladan al tiempo real, decisiones en el momento que definen las cambiantes situaciones que la música experimenta.

Remi Álvarez / Foto: http://www.remialvarez.com

Por otra parte, el escucha se convierte en una variable más de la ecuación y estimula, todavía más, el proceso musical. Es decir, al existir la figura del escucha se tienden puentes de diálogo entre la música creada por la improvisación y la biografía musical del espectador obligándolo a construir nuevas formas y estructuras de percepción, en otras palabras, a generar nuevo conocimiento.

De este modo, la asociación Dresser – Álvarez tiene mucho que decir en el entarimado. El hecho de que sea la primera ocasión que se vean en un escenario aumenta las posibilidades de descubrimiento tanto de los creadores como del espectador. La improvisación se alimenta precisamente de la búsqueda incesante y de los encuentros casuales. Dresser y Álvarez lo saben, y han llegado hasta aquí tras una vida de arduo trabajo y con el espíritu de aventura más que fortalecido.

En cuanto al espectador, sólo queda invitarlo a escuchar. Si, a realizar esa actividad de la que mucho se habla, pero que en realidad, se sabe muy poco.

*Programa de mano para el concierto del 16 de marzo de 2011 en el Teatro de la Ciudad dentro del Festival Aural