Evan Parker e invitados en México / 16.03.2011 @Festival Aural*

Por Oscar Adad

La década de los sesenta fue un parteaguas para el desarrollo de la música de improvisación en Europa. Si bien los músicos del viejo continente que se dedicaban al jazz básicamente “copiaban” las formas del género norteamericano, a la llegada del free jazz fue que encontraron una voz propia. Por paradójico que parezca, los músicos europeos de jazz al intentar “imitar” las salvajes y rupturistas expresiones del free jazz descubrieron, de golpe,  terreno fértil para tomar un camino con personalidad e identidad.

Por lo anterior, surgió en aquella década –sobre todo en la Gran Bretaña- una camada de músicos y proyectos que definieron gran parte de la música de improvisación de la segunda mitad del siglo XX: Spontaeous Music Ensemble, AMM, el guitarrista Derek Bailey, el batería Tony Oxley, el contrabajista Barry Guy, el saxofonista Lol Coxhill, el percusionista Paul Lytton y nuestro hombre a seguir: el saxofonista Evan Parker.

Evan Parker / Foto: Linda Nylind

Actualmente considerado como piedra angular y figura obligada dentro de la escena de la música de improvisación en el mundo, Evan Parker es de esos poquísimos artistas que han labrado su sonido de forma muy detallada, incorporando no sólo recursos tradicionales, sino también técnicas extendidas y, lo más importante, trabajando fuertemente en la relación de la idea con la técnica, es decir, la interacción de la mente con el cuerpo.

La técnica del saxofonista nacido en Bristol un 5 de abril de 1944 presenta distintos referentes. Por un lado, es muy palpable la influencia del período tardío del saxofonista John Coltrane (sobre todo en el saxofón soprano), asimismo la escucha y estudio minucioso de la música de Charlie Parker, Pharaoah Sanders, Roland Kirk y Steve Lacy, así como la polirritmia de músicas de diversas regiones de África,  han llevado a Evan Parker a construir las características que lo distinguen claramente de sus contemporáneos: la respiración circular y la falsa digitación.

Pero la música del también fudador del importante sello disquero Incus no se limita a su depurada técnica. El trabajo constante en este rubro es porque, para él, hay ocasiones en que ésta predomina sobre la idea, y viceversa. De hecho, ha declarado que su instrumento es una especie de “modelador de la imaginación”, e incluso, “limitador” de la misma. La técnica es parte fundamental de su expresión como artista, si, pero también sus capacidades de improvisador y, sobre todo, de detonador de la imaginación, es lo que hacen de este hombre un creador único. Por ello, se le ve en diversas situaciones que van del free jazz, la electrónica, la libre improvisación, hasta llegar al noise.

Evan Parker / Foto: http://www.jazzfm.com

Por otro lado, el escucha es también un pilar en la música de nuestro artista en cuestión. Sin embargo, no cualquier tipo de escucha. Parker, en primera instancia, toca consigo y para sí mismo. Si la música funciona en esos términos, funcionará para los demás. El saxofonista ha dicho que jamás caerá en la indulgencia porque lleva a la más absurda generalización sobre los seres humanos. Por ello, la apuesta es hacia la inteligencia y la imaginación de quien lo escucha, es decir, busca escuchas activos que participen directamente en el proceso y que tomen decisiones de manera independiente.

Así las cosas, lo que presenciarán esta noche es a un hombre al frente de una banda donde lo esencial es provocar la imaginación del espectador a través del sonido. Para Parker es de suma importancia mantenerla afilada y atenta a lo que sucede en el mundo. Porque es ahi, en la imaginación, donde no sólo se encuentra realmente la música del porvenir sino -como plantea el filósofo Charles Muses- la memoria del futuro.

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Evan Parker: En definitiva la música de improvisación tiene un antes y un después ante la llegada de este hombre. Parker ha desarrollado como nadie el estilo. De él se pueder hablar en términos compositivos, como improvisador, y como pensador de la música.  Sus cientos de grabaciones están documentadas en los más importantes sellos discográficos de música experimental: Leo, Emanem, ECM, Incus, Paratactile, FMP, Okka, Victo, Smalltown Superjazz, Tzadik, Cleen Feed, entre otros.

Chris Corsano: Sin duda uno de los baterías jóvenes más sobresalientes en la actualidad. Corsano es poseedor de un sólido estilo que lo ha llevado no sólo a destacar dentro de la escena de la improvisación, el free jazz y el rock extremo, sino también en el terreno del pop experimental siendo batería de planta de la cantante Björk. Y es que Corsano es un baterista poco común, su estilo tiene más que ver con la melodía que con el ritmo, además de contar con un sinfín de recursos sonoros que hacen de su set de percusión un colorido generador de sonidos.

John Russell: Originario de Inglaterra, Russell es de la camada de improvisadores surgidos en la década de los sesenta en la Gran Bretaña. Aunque es el que ha tenido menos impacto mediático, Russell es un guitarrista que conoce a la perfección los senderos de la improvisación, estilo donde se siente más cómodo porque  puede desarrollar de igual manera su capacidad intelectual e intuitiva. A Russell se le puede escuchar tanto en grabaciones como líder, así como en asociaciones con músicos del talante de John Butcher, Roger Turner y Phil Minton, entre los más destacados.

John Edwards: Es uno de los contrabajistas más activos dentro de la escena de improvisación londinense. Edwards es un artista que ofrece entre 150 y 200 conciertos al año con diferentes agrupaciones. Actualmente forma parte de varios proyectos con el saxofonista Evan Parker y la lista de sellos discográficos donde aparece su nombre es amplia y de gran reputación: FMP, Emanem, GROB, Bo´Weavil, Cleen Feed y Tzadik, entre muchos otros.

*Programa de mano realizado para el concierto del 16 de marzo de 2011 en el Teatro de la Ciudad dentro del Festival Aural

Remi Álvarez / Mark Dresser @Festival Aural 16/03/2011*

Por Oscar Adad

“Structured or free?” fue la pregunta lanzada por el contrabajista Mark Dresser (Los Ángeles, CA. 1952) al saxofonista Remi Álvarez segundos antes de iniciar la grabación que documentaría el primer encuentro de estos dos músicos, y que se vería reflejado en el disco Soul to Soul (Discos Intolerancia) grabado en noviembre de 2008.

La respuesta no se dejó esperar: “free”, respondió tranquilamente el saxofonista originario de la Ciudad de México. A partir de ese momento las cosas estaban claras y la sesión estaría marcada por el estilo que ambos músicos disfrutan, desarrollan y retroalimentan constantemente: la libre improvisación.

La historia de este encuentro tiene sus antecedentes en 2004 cuando Remi Álvarez viaja a la ciudad de Vancouver, Canadá, y conoce de forma personal al contrabajista. Años después, Álvarez invita a Dresser y al pianista Denman Maroney a formar parte de la programación del lamentablemente extinto Festival de Jazz de Tlalpan, en 2008. Y es precisamente ahí cuando se da la oportunidad de compartir ideas, ahora sí, en una sala de grabación.

El choque de ambos artistas es muy llamativo. Por un lado, la carrera de Mark Dresser es impecable e implacable. Es un contrabajista que lleva al instrumento a descubrir nuevas posibilidades cada vez que pasa por sus manos. Dresser es un músico que trabaja en todos los resquicios de la composición e improvisación. Además, su interés en la interdisciplina y las nuevas tecnologías lo convierte en un artista fuera de serie.

Mark Dresser

Por su parte, Remi Álvarez es de los contados músicos de la escena local que realmente dedican el 100% de su tiempo al estudio y desarrollo de la música creativa. Remi, sin duda, es de los pilares de la música de improvisación y el free jazz en nuestro país. No en vano, además de sus propios proyectos, ya ha tenido los tamaños para tocar con creadores del calibre de William Parker, Cooper Moore, Joe Morris y Hamid Drake, entre otros.

Es la segunda vez que estos artistas se ven las caras. Sin embargo, es la primera que se presentan en público, y es cuando las cosas cambian. En la grabación, el tiempo generalmente juega a favor y las decisiones posteriores son parte esencial. En vivo, el tiempo es un factor determinante en el rumbo que tomará el sonido desde su inicio y las decisiones posteriores se trasladan al tiempo real, decisiones en el momento que definen las cambiantes situaciones que la música experimenta.

Remi Álvarez / Foto: http://www.remialvarez.com

Por otra parte, el escucha se convierte en una variable más de la ecuación y estimula, todavía más, el proceso musical. Es decir, al existir la figura del escucha se tienden puentes de diálogo entre la música creada por la improvisación y la biografía musical del espectador obligándolo a construir nuevas formas y estructuras de percepción, en otras palabras, a generar nuevo conocimiento.

De este modo, la asociación Dresser – Álvarez tiene mucho que decir en el entarimado. El hecho de que sea la primera ocasión que se vean en un escenario aumenta las posibilidades de descubrimiento tanto de los creadores como del espectador. La improvisación se alimenta precisamente de la búsqueda incesante y de los encuentros casuales. Dresser y Álvarez lo saben, y han llegado hasta aquí tras una vida de arduo trabajo y con el espíritu de aventura más que fortalecido.

En cuanto al espectador, sólo queda invitarlo a escuchar. Si, a realizar esa actividad de la que mucho se habla, pero que en realidad, se sabe muy poco.

*Programa de mano para el concierto del 16 de marzo de 2011 en el Teatro de la Ciudad dentro del Festival Aural