“Suena como tú mismo. Después de todo, nadie más puede hacerlo”: Ben Allison.*

Por Oscar Adad y Ariadna Reyes

Ben Allison / Foto: Ricardo Vargas

Ben Allison / Foto: Ricardo Vargas

Con cuarenta y seis años de edad, el contrabajista Ben Allison es ya una referencia obligada dentro del jazz contemporáneo. Su sonido apunta hacia ese tipo de jazz que no conoce restricciones sonoras ni fronteras estilísticas: lo mismo trabaja con ensambles cercanos a la música de cámara, que sobre temas de compositores como PJ Harvey o Neil Young. Creativo y aventurado, Allison es también un artista políticamente muy activo; se le conoce por defender y pugnar, entre otras cosas, a favor de la propiedad intelectual de sus colegas, así como por ser un propulsor en su desarrollo musical. “Como los científicos, los músicos estamos siempre interesados en encontrar y explorar el límite entre lo que conocemos y no”, señala el contrabajista quien se presenta este jueves 14 en el ciclo Alterna Jazz en el Centro Cultural Roberto Cantoral.

Más de diez grabaciones como líder y una decena más como colaborador de diversos artistas, además de su laureada carrera por parte del público y la crítica, es el saldo que ha dejado Allison a lo largo de su tránsito por las grandes ligas del jazz. Pero los premios y reconocimientos son tan sólo una parte de su valioso legado como artista, que si bien pueden ser lo más llamativo, no es lo único relevante en su carrera como compositor.

En 1992, en la ciudad de Nueva York, da origen a The Jazz Composers Collective, asociación civil dirigida por músicos dedicada a promover la música creativa de sus integrantes. “JCC se enfocaba en apoyar y presentar nueva música y construir audiencias para el jazz. Nuestro ciclo de conciertos se realizó por trece años e incluyó obras de más de 50 compositores, la participación de más de 250 músicos y el estreno de más de 300 composiciones inéditas”.

– La idea de trabajar en colectivo es una característica que sobresale bastante en tu trabajo.

A lo largo de mi carrera siempre he buscado maneras de colaborar, musical y profesionalmente hablando. Trabajar con mis colegas en JCC realmente me ayudó a encontrar mi voz musical y muchos de los músicos que estuvieron involucrados llegaron al mismo punto. Hemos tratado de que la gente voltee hacia músicos creativos de la escena neoyorkina y eso inspire a los propios músicos a crear obra nueva con el apoyo de becas y un ambiente propicio para que tomen riesgos y concreten nuevos proyectos.

– ¿De qué forma el trabajar en colectivo estimula la imaginación y la creatividad musical?

Trabajar con otros músicos que están abiertos a tus ideas es realmente importante. En mi opinión, la mejor música viene de tomar riesgos y experimentar. Sólo así un músico puede desarrollar su estilo personal. El colectivo nos dotó de una gran plataforma para probar cosas. Todos nos beneficiamos de ese entorno.

– ¿Definirías a The Ben Allison Band como colectivo? Hemos visto que en ocasiones la alineación para algunos conciertos, varía.

En cierto modo. De hecho, mi parte favorita de escribir una nueva pieza es cuando la toco en una gira y veo lo que los músicos le aportan. Sus ideas son, a menudo, mucho mejores de lo que tenía originalmente en la cabeza. Pero también trato de hacer música que sea cercana a mí y transmita mi propia estética. Además, en el proceso de escribir una nueva pieza, trato de guiar el sonido de la banda mientras le damos forma. Respecto al cambio de los miembros es producto de que me gusta probar nuevos sonidos e ideas. Tan sólo un músico diferente en la banda hace que el sonido cambie por completo.

– Declaraste a Jazztimes que no te sentías identificado con los Young Lions y la escena Downtown, los dos movimientos más grandes en el jazz desde la década de los ochenta, y por esa razón empezaste el JCC. ¿Ha sido más difícil obtener la atención de los medios y la audiencia?

Mientras tocaba en muchas escenas nunca quise jurar lealtad a una u otra. Me gustan demasiados tipos de música como para estar conectado sólo con un grupo de músicos. Sin embargo, estábamos preocupados en que la atención del público pudiera enfocarse en la historia de la música y no en su estado actual. En ese tiempo entidades como Jazz at Lincoln Center y los aclamados filmes Ken Burn’s Jazz, estaban enfocados casi exclusivamente en la historia de la música. Nos resistimos a la idea de que el jazz es la “America’s Classical Music”; eso suena como a un repertorio de formas artísticas y no a la forma de arte viva y en constante evolución que nosotros sabíamos que era. JCC se originó como una manera de dirigir la luz hacia la música nueva en términos de jazz. Nuestra definición de jazz era tan amplia como la propia música, y continúa expandiéndose cuando los músicos de hoy definen la música día a día sólo por hacer lo que hacen.

Finalmente, Ben ¿El JCC tiene algún manifiesto para crear música?

Si hubiera un principio que podríamos haber declarado como parte de nuestra misión, habría sido: “Suena como tú mismo. Después de todo, nadie más puede hacerlo”.

*Entrevista publicada en el número 86 de La Semana de FRENTE

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