FAS Trío. Chimeco*.

FAS Trío. Chimeco. Discos Intolerancia. 2011*

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Remi Álvarez / Foto: Marco A. Fierro

Hablar de free jazz  en México es hablar de un terreno inhóspito. Una especie de ciudad perdida en medio de calles sin nombre,  asfalto a medio terminar y sin alumbrado público. Un gueto, para acabar pronto. Ahí es donde un puñado de músicos se ha establecido por decisión propia a sabiendas de que, si no se tienen las suficientes agallas, se puede perecer fácilmente víctima de la indiferencia.

Sin embargo, esta estirpe de músicos es correosa. No se amedrenta.  Desde la periferia enciende la llama de ese tipo de jazz donde prevalecen la improvisación y las diferencias. Esa clase de jazz en la que la libertad es una búsqueda incesante. Y es precisamente ahí, en la marginalidad del free, donde el saxofonista Remi Álvarez ha soplado cerca de veinte años.

Con distintos acercamientos al free jazz y a la música de improvisación, Remi Álvarez es uno de los pocos músicos que, a diferencia de la gran mayoría de los jazzistas en nuestro país, dedican el 100% de su tiempo a la música creativa. De ahí que sus proyectos sean consistentes y cada disco firmado bajo su nombre demande una escucha atenta.

Después de grabar múltiples álbumes con distintas formaciones y músicos como Cráneo de Jade, Mark Dresser, Pere Soto, y compartir escenario con artistas de la importancia de William Parker, Hamid Drake y Joe Morris, en 2011 Remi edita Chimeco, su trabajo con FAS Trío.

Conformado por Jorge Fernández, en batería; David Sánchez, en contrabajo; y Remi Álvarez en saxofones, Chimeco es el disco que cristaliza el trabajo de casi cinco años con este ensamble. Ocho composiciones-improvisaciones conforman el álbum donde la terna explora las posibilidades del free jazz más ligado a la vena norteamericana. Sin embargo, dentro del mismo, y de acuerdo a la naturaleza del estilo, pueden escucharse muy diversas sonoridades.

El disco presenta cortes como “Mirando a Oriente” tema lento e introductorio que recuerda a todos aquellos músicos afroamericanos que buscaban en el Islam respuestas a sus orígenes; “Black Energy”, tributo más que elocuente del ensamble al poderío negro, es una salvaje improvisación donde la terna se enfrasca en un diálogo visceral y aguerrido. Por su parte, “Chimeco”, pieza que da nombre al disco, y cuyas características son las melodías juguetonas por parte de Álvarez, es un homenaje al saxofonista y a quien es considerado (con sus matices históricos, claro está) el iniciador del free jazz: Ornette Coleman.

El trío abre aún más la baraja y pone sobre la mesa otras cartas que llaman la atención del oído. “Macuilxochtl”, una bella balada improvisada donde el fantasma de Ornette reaparece para recordarnos que la belleza es una cosa extraña; “Laudes”, obscuro tema donde batería y contrabajo emprenden una inmersión tímbrica y a la crudeza del sonido acompañados por las fantasmales improvisaciones del saxofón. Finalmente aparece “Supercluster”, corte que sirve de escape a las inquietudes bop del trío y el cual cierra de gran forma el disco.

Definitivamente Chimeco es oxígeno puro. Sus ocho piezas no tienen desperdicio. Un obra que confirma, desde la periferia, lo correoso y creativo del free jazz en nuestro país. Altamente recomendable. Cómo no.

– Oscar Adad

*Texto publicado originalmente en Afterpop.tv

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