El Son Jarocho de Los Utrera en el Teatro de la Ciudad

Por Oscar Adad

Desde muy pequeña Wendy Cao se involucró en el son jarocho, tenía un año de edad y su padre,  originario de Oaxaca pero radicado en Veracruz, les inculcó la música de todo tipo. Llevaba a un maestro a casa para que les enseñara el zapateado a sus hermanas y a un grupo de amigas, además de clases de arpa. De este modo, Wendy empezó a relacionarse con la música que, a la postre, sería su forma de vida. “El mayor recuerdo que tengo de esta música es ver a mi padre bailando La Bamba siempre con nosotras. Él es de Oaxaca pero quiso mucho a Veracruz y lo tomó como su tierra. Además, escuchar a mi hermana Adriana tocar el arpa fue lo que abrió mis oídos al son”, recuerda al otro lado de la línea telefónica.

Después de aprender más a fondo los diferentes estilos de son y de participar en agrupaciones como Mono Blanco y Zakamandú, Wendy se da a la tarea de promover el trabajo de la familia Utrera invitándolos a la fiesta de los jaraneros de Tlacotalpan en 1992, año en que el grupo inicia de manera formal. “Llego a la comunidad de El Hato después de haber participado en Mono Blanco, donde conocí a Tacho Utrera; les ofrezco ir a Tlacotalpan y, a partir de ahí, me aboco a difundir el estilo de la familia, porque dentro del son jarocho no nada más hay estilos por regiones, sino también por familias, por comunidades”, subraya.

Los Utrera tiene ya 18 años de vida a través de los cuales ha difundido el son en México y en diferentes escenarios del extranjero; además, cuenta ya con cinco grabaciones que dan testimonio de su ardua labor de difusión. Para Curar Un Dolor es el nombre de su última entrega, material en el que se acercan también al son huasteco y que presentan este sábado en el Teatro de la Ciudad a las 19:00 horas. “Hicimos un juego respetuoso entre la región jarocha y la región huasteca, son géneros distintos pero muy similares en versada, en música y en algunas cuerdas. Se incluye el violín, que en Veracruz prácticamente está perdiéndose, pero en la huasteca es el instrumento principal”, afirma.

¿Dentro de las familias qué tanto varía el estilo? ¿Se han mantenido estas diferencias?

Si varía porque las esencias son distintas. Por ejemplo, en Santiago Tuxtla hay una población mayormente indígena y en El Hato -de donde es la familia Utrera-, a pesar de ser parte de Santiago Tuxtla, hay una influencia mayor de raza negra, entonces, la música es más rápida, más brava a la hora del fandango. En cambio, en San Andrés Tuxtla, hay más indígenas y la música es más cadenciosa. Y así nos podemos ir al sur hasta Playa Vicente donde cada región ofrece también su gama de instrumentos: en los tuxtlas las jaranas son de muchos tamaños; en el sur, la leona –que es un bajo o guitarra de gran tamaño-, es la que prevalece y uno de los riesgos que se corren ahora con la globalización es que en los fandangos se toquen los mismos instrumentos en todos los grupos y no debería ser así.

¿Cuál ha sido el interés de las generaciones más jóvenes en aprender el son?

Hubo un bache donde el son se dejaba de tocar en algunas comunidades, prácticamente los señores colgaron sus instrumentos por la cuestión de la religión que les prohíbe tocar si se quieren recuperar de un alcoholismo, en otras situaciones porque los viejos se mueren y ya no dejaron herederos y otras porque los jóvenes se van de las comunidades al norte a trabajar, entonces ha habido una recuperación en ese sentido, en las mismas comunidades acercándonos a los viejos que quedan para recuperar las formas tradicionales de tocar y eso es muy importante. Sin embargo, también hay un riesgo de que se desvirtúe porque la inquietud de los jóvenes es mayor queriendo proponer un son jarocho con reggae, con otras músicas, con otras influencias y olvidándose un poco de las bases tradicionales.

¿Cuál es tu postura en torno a enriquecer el son jarocho con otras músicas?

Me parece que si debe funcionar, que si debe ser, pero para que uno pueda tocar otras cosas hay que conocerlas, yo me declaro incompetente para tocar reggae si no lo conozco, entonces, para que yo pueda hacer algo necesito investigar, estudiar y es cuando se acepta que haya esos cambios, cuando es inaceptable es cuando hay desconocimiento.

¿Cómo fue el trabajo de recuperación de la música?

Los fandangos son muy importantes, es nuestra fiesta popular y se hace en las comunidades o en cualquier lugar donde se reúne la gente alrededor de una tarima. Los fandangos tienen que estar siempre presentes, no hay que olvidarlos, los músicos de las comunidades no son músicos de escenario, son músicos de fandango. En muchas comunidades, afortunadamente, todavía existe y en otras se les ha ido a dar un impulso con instrumentos, con pláticas, llevando a otro viejo para que el de la comunidad se anime a tocar o a sacar su instrumento. En algunos lugares ha funcionado perfectamente y en otros les hemos dado la alegría nada más de que vuelvan a vivir el fandango.

¿Han encontrado casos donde los viejos ya no quieran enseñar?

Normalmente los viejos son muy generosos, pero a lo largo de los años ha habido una serie de desafortunadas coincidencias: algunos los van a grabar, y no nada más en la parte jarocha, sino en general en la música popular de México, los van a grabar y se sienten un poco saqueados porque no les retribuyen por lo que grabaron o porque no los vuelven a visitar. Pero generalmente ellos son muy generosos, y salvo que cambien de religión o de plano que estén muy deprimidos es cuando no tocan, nos hemos topado con músicos que han dejado de tocar veinte o treinta años y vuelven a hacerlo.

¿Cuál es el estado actual del son jarocho?

Es un género vivo, va a tener mucho futuro porque los niños lo están tocando con mucha fuerza. Nuestra misión solamente es decirles que hay que tener cuidado, que hay distintas maneras de tocarlo, regiones, hay instrumentos que se tocan en ciertos lugares y no hay que hacerlo general, de una sola línea, hay que fijarse cómo son sus personajes y cómo es la manera de tocarlo.

Finalmente, el son jarocho es una música que conecta fácilmente con la audiencia ¿a qué lo atribuyes?

Siento que el son jarocho, además de ser un ritmo muy contagioso, es muy abierto para recibir a todo aquél que llega al fandango. Es verdad que se ha difundido mucho y traspasado las barreras, pero yo te voy a decir mi experiencia: cuando fui a una comunidad y vi un fandango supe que no quería dejarlo, quería seguir conociendo a esa gente y esa fiesta, supe que me daba algo que no tenía: identidad.

*Los Utrera presentan Para Curar Un Dolor este sábado a las 19:00 en el Teatro de la Ciudad. Tenemos un boleto sencillo a los 3 primeros replies que lleguen al blog


8 thoughts on “El Son Jarocho de Los Utrera en el Teatro de la Ciudad

    1. Hola Laura, necesito tu nombre completo. Es un boleto sencillo y lo puedes recoger con copia de ID en la mesa de prensa del teatro. Les pido por favor que lleguen a las 18:00 y se dirijan con Blanca Espinosa.

      Saludos

      Oscar Adad

    1. Necesito tu nombre completo. Es un boleto sencillo y lo puedes recoger con copia de ID en la mesa de prensa del teatro. Les pido por favor que lleguen a las 18:00 y se dirijan con Blanca Espinosa.

      Saludos

      Oscar Adad

    1. Hola Zima, necesito tu nombre completo. Es un boleto sencillo y lo puedes recoger con copia de ID en la mesa de prensa del teatro. Les pido por favor que lleguen a las 18:00 y se dirijan con Blanca Espinosa.

      Saludos

      Oscar Adad

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