Un tal Charles Gayle
Por Oscar Adad
¿Quién iba a decir que un indigente neoyorkino con saxofón en mano daría forma a una de las historias más intrigantes del free jazz?
Si, la vida de Charles Gayle es de esas que llaman rápidamente la atención y que bien podrían ser llevadas a la pantalla grande. Sin embargo, el estilo del pianista y saxofonista, nacido un 28 de febrero de 1939, no interesa a la gran industria del entretenimiento. Por ello, Charles Gayle y su música se quedan en los oídos de escuchas aventurados y ávidos de experiencias profundas.
Oriundo de la Ciudad de Buffalo, Gayle es una figura que se ha movido no sólo al margen del negocio de la música, sino de la vida en general. Se sabe realmente poco de él y se niega hablar de su pasado: maestro en la universidad de su ciudad donde uno de sus alumnos era Jay Beckenstein (Spyro Gyra); una relación tormentosa con una mujer; versiones divergentes en torno a su vida como músico y la ausencia de su nombre en el directorio telefónico de la ciudad, es todo lo que se sabe del saxofonista en Buffalo.
Posteriormente, al mudarse a Nueva York las cosas no pueden ponerse peor: pasa casi veinte años en calidad de indigente, toca en la calle, en el metro, pernocta en edificios abandonados, gana lo suficiente para hacer una sola comida al día (cuando bien le va), pero continua insistentemente pegado al saxofón afilando el sonido que a la postre lo llevaría a ser reconocido como uno de los principales exponentes del free jazz de las dos últimas décadas.
El sonido de Gayle es construido prácticamente de forma autodidacta (de niño sólo toma dos años clases de piano), inspirado fuertemente en la música de las iglesias afroamericanas, en el bebop y específicamente en la figura del atormentado Charlie Parker. Su estilo lo marcan las distorsiones tímbricas, la furia, la espiritualidad, la tristeza, el frenetismo. Sus veinte años de vida en la calle, pues.
Es el fin de la década de los 80, la era Reagan da sus últimos espasmos y la suerte del saxofonista parece cambiar. La reconocida discográfica sueca Silkheart le edita en 1988 una tercia de álbumes (Always Born, Spirits Before y el extraordinario Homeless) con los cuales Gayle sigilosamente se introduce en los primeros planos de la escena freejazzera mundial. A partir de entonces, su carrera ha sido constantemente documentada en los más importantes sellos del género como FMP, Black Saint, Knitting Factory Works y Ayler Records, entre otros.
Sin embargo, la personalidad misteriosa de Gayle permanece intacta. Cuenta la leyenda que en uno de sus conciertos en la Knitting Factory arremetía contra los blancos por intentar tocar jazz, tratar de apreciarlo y controlar las presentaciones. Por si fuera poco, da vida al personaje “Streets the Clown” (un payaso de ropas raídas a través del cual cataliza sus inquietudes emocionales y socio-políticas), e incluso ha confesado que no sabe si le interesa el negocio de la música. No extraña que al mismo Festival Radar le haya costado mucho trabajo dar con él.
A sus 71 años Charles Gayle es ya una leyenda. Cuenta con los capos del free jazz en sus propias bandas y ha sido invitado por Cecil Taylor y Henry Rollins a grabar en sus discos. Permanece fiel a su música y estilo de vida, sólo quiere tocar la música que le dicta su corazón. En esa veintena de años en la indigencia nunca perdió el camino, como lo constata en entrevista ofrecida a mi buen amigo Xavier Quirarte para Milenio Diario: “No quería tomar la decisión de dejar de tocar, no iba a parar: iba a seguir tocando y tratando de vivir. Era eso o morir. En ocasiones lloraba, pero nunca pensé en dejar la música y ciertamente quería tocar la música que estaba en mi corazón”.
Charles Gayle Trio se presenta dentro del Festival Radar el miércoles 17 de marzo en el Teatro de la Ciudad. 20:30 hrs.


